El grupo argentino ofreció su primer show en Paraguay, el domingo pasado. El cantante Martín Pampiglione corre desde una punta del escenario, salta en un trampolín, hace una vuelta en el aire y empieza el show. Suena una fusión fiestera (cumbia, cuarteto, rock, pop, ska), con letras divertidas e irreverentes; pero los músicos realizan rutinas circenses (piruetas, maromas, acrobacias, malabares): son Los Caligaris, que con ese cóctel sorprendieron y arrasaron el domingo pasado en su primer show en Paraguay, en la Expo. “La gente se reenganchó. Encontramos un público que tenía ganas de divertirse”, señala el baterista Raúl Pampiglione, hermano del vocalista que realiza la llamativa entrada. “Parte de los que integramos el grupo tenemos raíces circenses, vivíamos en un circo cuando éramos chicos”, indica baterista Raúl. “Creo que es plus, el punto distintivo de Caligaris, porque quizá musicalmente somos una banda que podemos sonar parecida a un montón de otras bandas”, explica sobre el aspecto circense. El nombre del grupo cordobés es un homenaje al payaso italiano que murió en la pista de circo mientras desarrollaba su rutina. “Además, un poco para que no se noten las pifiadas podemos desafinar tranquilos”, bromea el otro cantante, Juan Carlos Taleb. Pero las rutinas circenses siempre tienen su riesgo: “El tecladista se quebró tibia y peroné en un salto que hizo en el trampolín, y tiene cinco clavos en la pierna”, cuenta el baterista. “El gordo Marcos, el saxofonista, rompió el escenario, enterró las piernas, tuvimos que llamar a los bomberos para sacarlo”, es otra anécdota que narra Juan. HOBBIE DE AMIGOS “No nos consideramos un grupo musical eximio, somos más bien un grupo de amigos, que empezamos en el año 97, como un hobbie, un divertimento de jóvenes, porque en esa época éramos jóvenes, ahora ya no; luego poco a poco ese hobbie se fue transformando en algo más profesional, hasta llegar a grabar nuestro primer disco”, relata Raúl, quien hasta recibió un beso de una joven del público, cuando se arrojó al escenario tras una pirueta. Los hermanos Pampiglione y el bajista Gabriel son los miembros originales, cuando empezaron con cinco; hoy son once. Su primeros discos fueron “Yernos perfectos” (2002) y “Grasas totales” (2004). Para sus dos siguientes trabajos, “Chanchos amigos” (2005) y “No es lo que parece” (2007), fueron producidos por Mariano Franceschelli y Martín Lorenzo, baterista y percusionista de Los Auténticos Decadentes. Son los mismos productores del segundo disco de Kchiporros, “Kchiporros” (2008). Fue así que avisaron a Los Caligaris que había un grupo paraguayo con un estilo musical parecido, y se dio una colaboración virtual para el tema “Noche de soltero”. Los grupos por fin se conocieron en persona para la gira que compartieron en México, durante marzo pasado. Los Caligaris promueven su quinto disco, publicado en diciembre pasado, “Transpirando alegría”. Los artistas se quedan hasta mañana, “porque el viernes tenemos que actuar en Córdoba y continuar con nuestro asalto a mano armada… con nuestro trabajo en Argentina”, bromea el baterista. El jakare “Lugo es el jakare, yo por mi bien me alejaré, el Presidente es jakare, un sacerdote jakare”, es la variación que cantan los Kchiporros de su hit “El jakare” desde hace dos años. El domingo, en la Expo, fue la última vez. “Con humor, cantamos realidades”, dice el cantante Julio Troche, “la gente se ríe”, y nunca tuvieron problemas con esa letra. El grupo toca el viernes en Casco Antiguo en un evento por la Amistad, el sábado acompañan a los Auténticos Decadentes a Ciudad del Este, y el lunes viajan a Buenos Aires para grabar las bases de su tercer disco, que se lanzará en primavera. Son 12 temas: “Manteniendo la línea del grupo, tirando más al humor del primer disco, un poco de fusión de ritmos nuevos, dentro de la cumbia”. Fuente : http://www.lanacion.com.py/noticias-318464.htm |